Una excursión memorable al Puigmal – I.C.O. (estudiante de Medicina)

Era un día soleado en Barcelona. Después de asistir a Misa y desayunar, nos cambiamos, cogimos comida y agua, y subimos a la furgo. Mike, don Luis, Marc, José María, Alberto y yo ocupábamos las plazas del vehículo. Tras salir de Sant Cugat, cogimos la E-15 en dirección Gerona/Francia, y dos horas más tarde, llegábamos a Ribes de Ferrer. Se trata de un pueblo montañoso atravesado por el río Ferrer. Al poco encontramos Queralbs, un pueblo de más de mil años, situado en la ladera del circo del Puigmal. Transcurridos treinta minutos de subida en coche por la ladera, alcanzamos la Fontalba (2000 m) donde dejamos el coche y comenzamos a caminar, llenos de ilusión y fuerza. Eran las doce y cuarto.

A las dos y cuarto, tras un desnivel de 900 metros coronamos la cima del Puigmal (2903 m), y saludamos a la Cruz de hierro que presidía el monte. La comida fue más que rápida. El frío, la nieve, el viento gélido… En cuanto pudimos, comenzamos a crestear por el circo que nos llevaría de vuelta a la Fontalba. Tras subir varios picos, entre ellos el Sant Bernat, de unos 2700 metros, nos dejamos caer a un collado, con dos laderas: la norte, territorio francés; la sur, vertiente española, que descendimos en dirección a Nuria, nuestro próximo destino.

Al comenzar a bajar, entramos en un valle inmenso. Lo rodeaban altísimos picos, prados verdes llenos de vacas descomunales y caballos salvajes, así como rebecos y otra suerte de cuadrúpedos. Una hora más tarde, entrábamos en el santuario mariano de Nuria. Empezado a construir en los años 30, como lugar de oración, ahora es un complejo turístico de gran tamaño: pistas de esquí, una presa, campos de deporte, una hípica… Pero sorprende en el centro del todo la fachada románica, y dentro, una gran nave central presidida en el frontal por una imagen de la Señora.

Tras reponer fuerzas en la cafetería con un café bien cargado, volvimos a entrar en calor. Y en fila de a uno comenzamos a desfilar por la vereda que lleva a Fontalba, nuestro destino final. Los turistas nos miraban con expresión de admiración, algunos de ellos nos despiden y nos desean buen viaje, saben que nos espera una subida importante, y empieza a oscurecer. A nuestro paso, el paisaje nos deja sin palabras… los bosques densísimos, los caminos abruptos, y los arroyos caudalosos… Conseguimos aguantar, y tras atravesar dos montañas por sus laderas, manteniendo la cota a 1900 metros, respiramos al ver Fontalba a lo lejos… ¡Ya estamos!

Pero antes de subir a la furgo, no nos vamos sin agradecer otro precioso regalo, el atardecer en los Pirineos. Jamás olvidaré esa puesta de sol. Y mientras descendemos en el coche la carretera de montaña, nos despedimos del Puigmal y le prometemos que volveremos.

El bicentenario de H. D. Thoreau y El club de los poetas muertos – Santiago Leyra (Doctor en Derecho)

Hace 200 años nació Henry David Thoreau. Es un honor para mí escribir en la revista “Fliparte’ s” de Argüelles. Lo hago brevemente para recordar que este año celebramos el 200 aniversario del nacimiento de un pensador estadounidense llamado Henry David Thoreau. Es conocido por oponerse a pagar impuestos y sufragar con ellos la injusta guerra de anexión emprendida por el Gobierno de Estados Unidos contra México. También por irse a vivir solo a una cabaña en medio del bosque cerca de su pueblo natal, Concord. Se le considera el padre de la desobediencia civil, seguida luego por personajes como Gandhi y Martin Luther King, y un precursor del ecologismo. Una de sus frases más famosas es: “la cárcel es el lugar adecuado para un hombre honrado en un Estado injusto”.

Por otra parte, una película que nos marcó profundamente a algunos —El club de los poetas muertos— comenzaba con una frase de Henry David Thoreau en su célebre obra “Walden”: ​«Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente; enfrentar solo los hechos esenciales de la vida y ver si podía aprender lo que ella tenía que enseñar, para no darme cuenta, en el momento de morir, que no había vivido». ​

Eran unas frases que sintonizaban con los deseos que anidaban en los corazones de los protagonistas, hasta entonces sofocados por una vida entendida en clave de “hacer lo que tocaba o lo que se esperaba de ellos”. Y los despertaban, para que se buscaran auténticamente, es decir, para que se preguntaran quiénes eran, pero, sobre todo, quiénes querían ser.

Piratas – Álvaro Serrano (estudiante de Derecho)

Jack, en presencia de su padre, empezó a narrarle a la anciana aquello que había escuchado tantas veces; tantas, que parecía que él mismo había protagonizado una de las batallas de su padre: “Comenzó la lucha; él sabía que su destreza era impecable. Primera estocada: buen inicio, pero quizá excesivo. ¿Torpeza? Tal vez. Y con ello manifestó que estaba nervioso. ¿Por qué? Él era bueno. Probablemente el mejor. Corrijo: ¡es el mejor! Su contrincante se revolvió, pero la música incesante de los golpes hacía que las ideas de papá bailasen a un ritmo más rápido. Otro ataque, neutralizado. Eran necesarios un análisis y una estrategia: y vio un flanco abierto. El enemigo no había contado con una pequeña disposición adicional de la nueva legislación sobre los aspectos fiscales en las ofertas de adquisición, y por fin ¡se hizo con la sociedad del adversario! Ofreció un borrador de pactos parasociales que garantizasen algunos derechos a los damnificados por la contienda. El general, director general –como ponía en la placa de su despacho-, había vuelto a alzarse con un triunfo.” Jack terminó jadeante el relato. Wendy lo escuchaba absorta y, al terminar, se dirigió al padre del chico y le dijo, con tristeza patente en la voz y la mirada: “Peter… te has convertido en un pirata…”.

Poema del río rápido – J.R.T. (3º ESO)

Tú río rápido naces
tus aguas de cristal son
tu contenido acaricia
del valle su corazón

Tú que naces en los montes
tú que guías a las barcas
tú que crías en tu seno
a salmones y a carpas

Entre los montes paseas
saltando desde la peña
mansamente en la llanura
regando toda la vega

Tú que naces en los montes
tú que mueres en el mar
tú que marcas un camino
que llega hasta Retamar.